Géneros y tradiciones romanas en movimiento

Reseña de El comentario como género tardoantiguo de Julieta Cardigni

por Luciana Gallegos

Julieta Cardigni, El comentario como género tardoantiguo: Commentarii in Somnium Scipionis de Macrobio, Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras Universidad de Buenos Aires, Colección Saberes, 2013, 480 p. ISBN: 978-987-1785-95-7.

El presente libro se elaboró en base a la tesis doctoral defendida por la Dra. Julieta Cardigni en marzo de 2012 y, tal como expresa Caballero del Sastre en su prólogo, “presenta modificaciones que no alteran su valor científico sino que, por el contrario, lo acrecientan y aseguran un sólido y original material de consulta de nivel académico” (Cardigni 2013: 7). A su vez, este estudio se inscribe en la línea de diversas y recientes investigaciones sobre las lenguas y obras clásicas desde marcos teóricos que no pertenecen propiamente al campo de la filología tradicional, en este caso en particular, mediante una muy precisa aplicación de la Lingüística sistémico-funcional al análisis de los Commentarii in Somnium Scipionis de Macrobio.

En las primeras líneas de su “Introducción” Cardigni plantea cuáles son los tres elementos fundamentales sobre los que se articula su trabajo: el contexto de la Antigüedad tardía, el texto de los Commentarii in Somnium Scipionis de Macrobio y la noción de género literario. Asimismo, en esta sección inicial presenta la figura de Macrobio y su obra e informa sobre la valoración que se tuvo de ellos desde el período tardoantiguo hasta nuestros días, de la enorme importancia de la que gozó el primero durante el período medieval, pasando por la acusación de plagiario recibida en el siglo XIX, hasta llegar a la actualidad. La importancia del texto durante el Medioevo se puede explicar por diversos motivos, entre los cuales se destaca que, en ese momento, el comentario macrobiano era la única versión conservada del sueño de Escipión de Cicerón, texto con el que cerraba la versión latina de La República, pero, también, se puede resaltar la sencillez con la que se presentaban los postulados neoplatónicos, claridad difícil de encontrar en otros textos del momento. De las tres obras de Macrobio, De differentiis, Saturnalia y los Commentarii, la última es la única que pertenece al género del comentario filosófico. Este último se caracteriza por ser muy popular en la Antigüedad tardía, por poseer una baja especificidad y gran permeabilidad y, de ahí, que en él se puedan plasmar buena parte de las transformaciones que están teniendo lugar en todos los campos del saber y la cultura del momento. En esta introducción la autora esboza también de qué manera la aplicación que se realiza del marco de la lingüística sistémico-funcional echa luz sobre el propósito del comentario macrobiano, reconstruir un modelo de identidad romana que se oponga al vigente. Seguidamente Cardigni desarrolla el estado de la cuestión de los estudios sobre la figura de Macrobio, su datación, primera mitad del siglo V d.C., su lugar de origen, posiblemente norte de África y su lengua nativa, el latín. Asimismo, una correcta localización histórica del autor permite datar el texto de los Commentarii, entre 430 - 440 d.C., describir brevemente el momento (descripción que amplía en el capítulo 1) y situar al autor como posiblemente cristiano, aunque se reconoce en él un sentimiento pagano. Otra cuestión que se dilucida en la introducción son las fuentes de las que abrevan los Commentarii, problemática compleja puesto que en escasas oportunidades se indica de qué autores proviene la información y existen, a su vez, referencias cruzadas, ocasiones en las que se cita a un autor, pero se lo consigna bajo el nombre de otro.

La autora define a Macrobio como “un escritor de carácter enciclopedista, no porque pretendiera abarcar la totalidad del conocimiento ni hacerlo de manera exhaustiva, sino porque buscaba proveer de un saber de carácter general que sirviera como base cultural para los estudios superiores que llevaría a cabo su hijo, a quien están dedicados tanto los Commentarii como Saturnalia” (Cardigni 2013: 46). En esta misma dirección, afirma que el autor busca organizar y dotar de sentido al acervo cultural romano del que son herederos los hombres del período tardoantiguo. A su vez, también anticipa los siete supuestos que han de ser desarrollados a lo largo del trabajo: desde el paradigma que se presenta en los Commentarii sobre el saber y la educación, pasando por las concepciones neoplatónicas involucradas, la elección del género, descripción y explicación de la obra de Macrobio a partir de una perspectiva funcionalista, el lugar que ocupa en el mundo de la Antigüedad tardía la construcción ideológica de Macrobio, cómo ella se puede proyectar a las otras dos obras del autor y, finalmente, cómo a partir de esta propuesta identitaria se consolida un nuevo tipo de lector. Es en consonancia con estos que se define el objetivo de este trabajo, poder identificar de qué manera se construye la identidad en esta época de crisis cultural, operación que se sostiene sobre la tradición romana precedente. En relación al marco teórico-metodológico Cardigni destaca los beneficios de la gramática textual de Halliday, es decir, la consideración del contexto inmediato (el registro) y el mediato (el género) y sobre la interacción entre ellos. Para esto, se deben tener en cuenta los contenidos filosóficos y su aplicación, el contexto histórico y el universo literario de la Antigüedad tardía, con particular interés en las dos vertientes del comentario: el escolar y el filosófico. Para el análisis de la perspectiva genérico-discursiva la autora retoma la noción de Bajtín (1979) y enfatiza sus beneficios, aprehender fehacientemente el peso del discurso en sí y en su contexto. Asimismo, en este apartado se desarrollan los principios del enfoque sistémico-funcional a aplicar y todas aquellas adaptaciones que debieron tener lugar a la hora de analizar textos en latín. Para poder caracterizar el género comentario con precisión y poder derivar de ello las particularidades del texto macrobiano no solo se llevó a cabo un análisis de este, sino también de los Commentarii ad Aeneidam de Servio, comentario de tipo escolar, y el Commentarius in Timaeum de Calcidio, de tipo filosófico. A su vez, la investigadora tomó en cuenta, dentro de la escuela de Sydney, donde Halliday realizó buena parte de sus desarrollos, las investigaciones de Martin quien conjuga los estudios de la Lingüística sistémico-funcional con la noción de género anteriormente descripta. Otro recurso proveniente del campo de la lingüística que sirve a los propósitos del presente estudio es la noción de metáfora contextual, esto es, cuando un género sustituye a otro, concepto que, como se explicará a continuación, resulta apropiado para explicar el texto macrobiano. Cabe destacar que la aplicación del modelo sistémico-funcional no busca forzar la interpretación de los textos, sino, muy por el contrario, proveer de nuevas perspectivas que admitan nuevas lecturas sobre ellos, como en efecto se comprueba en el término de este trabajo. A su vez, la autora expone cómo en los Commentarii se cumplen con las condiciones necesarias para este tipo de análisis y en qué aspectos de él se centra este estudio: las relaciones cohesivas entre cláusulas, es decir, el tipo de vinculación que se establece entre ellas. Cierra este apartado reafirmando el propósito del presente estudio que, bajo un análisis funcional, busca interpretar los Commentarii de Macrobio como una metáfora contextual en la que la obra, que inicialmente se presenta como comentario filosófico, debe ser leída como un comentario ficcional.

En el capítulo 1, “Macrobio en el mapa tardoantiguo”, la autora presenta el período de la Antigüedad tardía (siglos III al VIII d.C.) haciendo referencia a las investigaciones más destacadas al respecto, desde las más tradicionales hasta las más recientes, contemplando en esta descripción fenómenos tales como la cristianización, los cambios económicos y las modificaciones sufridas por las ciudades. Posteriormente, adscribe la figura de Macrobio a la clase senatorial y explica la crisis de identidad que ella sufría. Los integrantes de esta clase se vinculaban con su pasado pagano (aunque ellos se hubieran convertido al cristianismo) y se veían como los responsables de mantener esa tradición. Sin embargo, la institución encargada de actualizar dicho acervo, la educativa, suscitaba disconformidad en el autor puesto que el estudio que se realizaba allí se reducía al nivel de las palabras prescindiendo de cualquier tipo de explicación ulterior, consistía en la mera repetición de saberes tradicionales buscando así perpetuar los mismos valores que se encontraban en crisis. Es en respuesta a esto que Macrobio propone difundir los conocimientos consagrados y es con esa premisa en mente que la autora realiza su análisis. En lo relativo al pensamiento filosófico-religioso, este se vio trastornado ya que las diversidades propias del imperio romano, que coexistieron pacíficamente por mucho tiempo, ya no lo hacían. Del estudio de la filosofía y de la búsqueda de volver a los grandes pensadores (Platón, Aristóteles, Crisipo, etc.) surge la enorme importancia del comentario como género, puesto que la interpretación y comprensión de esos textos se había hecho crecientemente dificultosa. En esta línea, Cardigni enumera y describe de qué comentarios, contemporáneos y previos, disponía Macrobio antes de iniciarse en la escritura del propio, texto cuyo propósito, como ya se anticipó, no busca hacer filosofía. A su vez, describe las concepciones literarias del neoplatonismo y destaca que, a diferencia de otros neoplatónicos, el autor se dedica a explicar a Cicerón mediante Platón, si bien no es el último quien ha de ser comentado (aunque el filósofo griego sea el más citado en los Commentarii y represente la mayor autoridad en cuestiones filosóficas). Posteriormente resalta la importancia que tiene la exégesis en la vinculación de la filosofía con los otros discursos, en tanto todos ellos deben mantener una identidad con la verdad derivada de la primera filosofía que ellas expresan y, luego, explica los tres tipos de crítica exegético-literaria: una interpretación epistemológica o alegórica, que supone que el texto literario encierra una realidad reflejada en él conocida por el intérprete; una interpretación ética o retórica, que subsume las acciones de la obra a las valoraciones de buenas o malas; y, por último, la genérica en la que la obra debe ser evaluada prescindiendo de su contexto, teniendo en cuenta su estructura y composición interna. La tradición platónica se inclinó por la crítica alegórica desplegada en la labor del comentarista que entiende la obra de arte como velada y cuya tarea es correr el velo. En este primer capítulo la autora también profundiza sobre la educación del ciudadano tardorromano con la enorme importancia que ella tenía en la construcción y consolidación de una identidad cultural. Dado que el Estado demandaba administrativos y burócratas, la escuela modelaba ciudadanos con ese perfil y las disciplinas que solían constituir la formación básica y superior fueron supeditándose a la gramática y la retórica, disciplinas que se instruían de manera muy deficiente. La formación que la escuela del gramático proporcionaba era exclusivamente libresca y es en este tipo de instrucción en el que la clase intelectual pagana encontraba posibles causas para el derrumbe del Imperio, entre ellos, Macrobio.

En el capítulo 2, “Los Commentarii y el género comentario”, Cardigni retoma la noción de género, pero, esta vez, confrontándola al paradigma de la imitatio de enorme difusión en la Antigüedad. Esta última consiste en tomar como modelo obras o nombres propios de la que los autores se reconozcan deudores y es en esta línea en la que la aplicación de una teoría genérica no resulta anacrónica ni opuesta sino que permite explicitar las afinidades que se presentan entre los textos. A su vez, en el Tardoantiguo se producen transformaciones en el ámbito discursivo y los géneros desempeñan una función muy importante en ellas al proyectar la construcción del conocimiento y de la identidad de la época. Una característica común de las obras de la Antigüedad tardía es la variedad de formas genéricas y la presencia de lo que la autora denomina interferencia, una recurrente mezcla de los diversos discursos en un mismo texto. Esta idea necesariamente supone pensar que los autores del siglo IV y V d.C. tienen en común una “mentalidad estética”, de esta manera, la particularidad que cada uno de ellos manifiesta radica en el género literario en el que se inscriben. A su vez, caracteriza el género comentario, que presume una reflexión metatextual mediante la cual se realiza una exégesis del pasado literario con un fin didáctico, de modo que el criterio de la operación tiene un objetivo pedagógico. Así el comentario implica un ejercicio de actualización lingüística y cultural del texto comentado que inevitablemente debe presentar dificultades para su comprensión, de otra manera, no se explica su necesidad en primer lugar. Sobre el caso de los Commentarii, la investigadora destaca que presentan características propias del género, pero también poseen rasgos de originalidad, como lo es comentar un texto de Cicerón, por ejemplo. A continuación, Cardigni se explaya sobre la estructura del comentario y presenta sus dos tipos: el gramatical y el filosófico, menciona ejemplos y características de cada uno de ellos para luego profundizar en el de Macrobio, sobre el último, presenta su organización y los temas sobre los que trata en cada uno de los dos libros que lo componen. Seguido a esto, explicita las marcas de didactismo presentes en el texto macrobiano, procedimientos tales como: “reforzadores de modalidad epistémica, formas verbales yusivas (…), vocativos, etc.” (Cardigni 2013: 180) y los ilustra con ejemplos del texto. En este capítulo también, la autora presenta un recurso utilizado por Macrobio para generar auctoritas en su figura, aspecto indispensable para que el comentario sea eficaz en su objetivo didáctico, el uso de la alusión intertextual presentada bajo el recurso de la imitatio, esto es, la capacidad de los textos de poder referirse a otros. Con la presentación del concepto, Cardigni se encarga de definir qué entiende por intertextualidad y dentro de qué marco teórico lo encuadra. A su vez, expone la inexorabilidad de hablar de intertextualidad al estudiar el género del comentario puesto que él necesariamente involucra un diálogo con otro texto del pasado, pero, asimismo, por la condición polifónica del comentario donde aparece una serie de voces pertenecientes a la tradición que el comentarista con su auctoritas se encarga de organizar. Por último, la investigadora analiza, a la luz de lo expuesto en el capítulo, el pasaje sobre la música de las esferas, sus intertextualidades y cómo mediante el uso de este recurso se legitima Macrobio y sus Commentarii.

En el capítulo 3, “Los Commentarii y la transgresión genérica”, Cardigni se dedica a estudiar y analizar las singularidades que presenta el texto de Macrobio en relación al género comentario. En este apartado se despliega el estudio de las relaciones cohesivas entre las cláusulas en el texto macrobiano y se lo contrasta con ejemplares de los otros dos tipos de comentario, con el de Servio, por ser de tipo gramatical, y con el de Calcidio, por ser uno filosófico. Cabe destacar que el vínculo entre estos tres textos no radica exclusivamente en su aparente adscripción genérica, sino también en ser contemporáneos entre sí. La investigadora realiza este estudio partiendo de la hipótesis de que “el componente textual, es decir, la organización simbólica de la información es un punto clave en el cual el texto de Macrobio se aparta de la forma genérica paradigmática” (Cardigni 2013: 226). En primer lugar, examina, siguiendo el modelo funcional, el texto de Servio, esto es, caracteriza la obra y explica cómo se presentan cada una de las categorías del análisis sistémico-funcional para luego citar un pasaje de ella, segmentarlo y analizar la cohesión léxico-gramatical de él. A continuación y a la luz de las conclusiones que arroja el estudio del texto de Servio, hace lo propio con los Commentarii de Macrobio. A partir de este último análisis, pone en evidencia las diferencias entre el texto macrobiano y el comentario escolar. No obstante, esto resulta insuficiente puesto que resta contrastar los Commentarii de Macrobio con uno de tipo filosófico, categoría a la que este último presume pertenecer. Para esto, la autora compara el comentario de Calcidio y el de Macrobio entre sí tomando en cuenta dos pasajes de contenido similar: el número siete y la perfección de los números. Los resultados de este examen comparativo exhiben que el texto macrobiano expone una vinculación entre la figura de Escipión y la República y cómo sus destinos se encuentran intrínsecamente relacionados. De esta manera, el análisis tiene la capacidad de demostrar cómo la digresión filosófica responde a un propósito ulterior, aunar la figura del Escipión con la Roma que le fue contemporánea, dos modelos en los que Macrobio busca reconfigurar su presente. Cardigni concluye este apartado explicando qué nivel de lectura representa cada uno de los comentarios trabajados, el de Macrobio presenta un nivel literario respecto del texto sobre el que comenta, en palabras de la autora:

[P]ropone un comentario narrativo ficcional sobre la romanidad a partir del exemplum simbólico de Escipión, lo cual nos permite leer el texto como una metáfora contextual: Macrobio utiliza la forma del comentario, que está disponible en el sistema de opciones genérico del Tardoantiguo, pero se apropia de él y escribe un texto que se separa del género al que declara pertenecer. (Cardigni 2013: 373)

En el capítulo 4, “Hacia un comentario narrativo-ficcional”, la autora comienza destacando el lugar de la ficcionalización como vehículo válido para alcanzar la verdad en el período Tardoantiguo. Ella también reconoce en el texto macrobiano las tres posibilidades de exégesis presentadas en el capítulo 1, la alegórica, la ética y la genérica (la segunda y tercera en menor medida) y explica la presencia simultánea de todas ellas como producto de la realidad cambiante y de la dificultad que subyace en poder aprehenderla. Esta afirmación resulta confirmada por el análisis que Macrobio realiza sobre el mito de Er, con el que cierra La República platónica, y sobre el sueño de Escipión, con el que finaliza el texto ciceroniano. Sendos pasajes son ficcionales y, al Macrobio justificar su presencia, pone en evidencia cómo deben ser leídos los mitos, como combinación de los tres tipos de interpretación, mixtura que posibilita una lectura adecuada. Como consecuencia del establecimiento de un modo de lectura eficaz para este momento histórico, se hace imperativo, asimismo, promover un nuevo tipo de lector que adquiera dichas habilidades para así poder interpretar adecuadamente su realidad. Para ello, la autora señala tres ejemplos de los Commentarii donde se presentan ejercicios de “mala lectura”, uno perteneciente a Homero, otro a la Eneida y, finalmente, diversos pasajes de Aristóteles. En oposición a estos “malos lectores”, Macrobio presenta a Escipión como modelo de “buen lector”, esto es, como quien supo leer el mensaje de su abuelo y actuar consecuentemente. En esta misma línea, se ubica el propio autor por el tipo de interpretación que él realiza a lo largo de su comentario, por ejemplo, del mito de Orfeo y Anfión y cómo en él se revela el poder de la música. Este tipo de lectura se contrapone a ejemplos provenientes del texto serviano, contraste que expone un correlato entre la exégesis que realiza cada autor y la organización discursiva trabajada en el capítulo anterior.

Cardigni también compara las interpretaciones de sendos comentarios en relación a un pasaje de la Eneida sin nunca perder de vista las motivaciones ideológicas de uno y otro. Cada uno de estos autores entiende cosas diferentes por saber, de ahí que los caminos para poder aprehenderlo sean necesariamente distintos, que el texto de Servio sea usado en la escuela del gramático y que Macrobio busque establecer un nuevo modelo que lo sustituya. Por último, la autora estudia la figura sobre la que recae el eje de lectura del comentario macrobiano, la de Escipión. Todos los comentarios están sometidos a este personaje, ejemplo de romanidad, identidad que para la Antigüedad tardía se presentaba confusa y que era deficientemente transmitida en la escuela. Escipión constituye una figura modélica por su capacidad de “buen lector” sobre el sueño que se le presenta y es comparado con la figura de Er, el primero muy singular y destacado, el segundo un ejemplo de uno entre muchos. Como resultado, el modelo de Escipión asume cierta “universalidad”, esto es, aunque Roma ya no representa la perfección que proyectara otrora en el mundo de transformación y cambios del Tardoantiguo, el militar romano representa una posibilidad de héroe que es susceptible de ser actualizado en este nuevo momento histórico. Al respecto, la autora destaca dos condiciones de este héroe, la literaria, puesto que las cualidades exaltadas en el personaje provienen del texto comentado y no de la realidad histórica ni del mito que se construyó al respecto, y la épica, que también refuerza, asimismo, la ficcionalidad del comentario, reforzado por la intertextualidad con Eneida. Así se consolida la separación de Escipión de un contexto “real” para aproximarlo a otro literario, mundo ficcional que se está asentando más y más en la Antigüedad tardía. La mayor proximidad al discurso ficcional en los Commentarii se produce, en efecto, al momento de construir la figura del militar romano que debe ser leída simbólicamente, y es en este aspecto en donde el texto macrobiano se aleja de los comentarios vigentes, el filosófico y el escolar, y proyecta el estado transicional del género en este momento histórico.

Finalmente, en sus conclusiones, “El proyecto macrobiano: macrocosmos y microcosmos”, Cardigni retoma la reformulación genérica que se ha demostrado sobre los Commentarii de Macrobio a lo largo del libro, las continuidades y diferencias que presentan respecto de los otros dos tipos de comentario. Asimismo señala el propósito que el texto macrobiano revela, reactualizar un modelo de romanidad en el contexto de la Antigüedad tardía teniendo como eje la figura de Escipión, héroe de naturaleza ficcional y “buen lector”, en un mundo que progresivamente se va convirtiendo en libro y cuya interpretación resulta por demás importante. De esta manera, la metáfora contextual se vuelve evidente, aunque los Commentarii eficazmente parezcan ser un comentario, los objetivos que ellos buscan alcanzar, resignificar la identidad romana, transgreden el género al que pretenden pertenecer. Por último, la autora afirma que

entre las posibles construcciones culturales - genéricas, identitarias, sociales- la de Macrobio es una propuesta que si bien busca recuperar la tradición más romana, termina por realizar una construcción que trasciende la romanidad y se proyecta no solo fuera de Roma, sino también fuera de la Antigüedad clásica. Género, identidad y saber se ven así articulados en la escritura macrobiana haciendo emerger una configuración social distinta. (Cardigni 2013: 453-454)

El comentario como género tardoantiguo: Commentarii in Somnium Scipionis de Macrobio de la Dra. Julieta Cardigni constituye un valioso aporte a los estudios literarios clásicos, a los de la Antigüedad tardía y a los de la Lingüística sistémico-funcional. Gracias a su seriedad metodológica, claridad conceptual y pulcra labor, es un sólido ejemplo de un tipo de análisis que presenta nuevas y enriquecedoras perspectivas para estas áreas de investigación.