Tensiones semánticas en una ucronía ejemplar

Concepciones de la historia e hibridación genérica en Pavane

por Emiliano Nystorowycz

He supposed he’d learned more than engineering.
He’d thought about it sometimes, when the hot nights made him restless.
A human being, he decided finally, was a machine assembled by God.
Any human being. So they too were to be gentled, understood;
not abused, coerced by bad Mechanics.

Keith Roberts, Kiteworld (1986, pp. 139-140)

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La novela Pavane (1968) de Keith Roberts goza de cierto prestigio en el ámbito de la ciencia ficción (en adelante, cf) y de la ucronía. Brian Aldiss y David Wingrove, en Trillion Year Spree: The History of Science Fiction, la califican como “one of the finest alternate worlds novels” (1988, p. 472). Damien Broderick, en The Cambridge Companion to Science Fiction, comenta que “[it is] now credited as the finest of all ‘alternate histories’” (2003, p. 57); en la misma compilación, Andy Duncan examina un relato de la novela, “which many consider the best novel of alternate history” (p. 210). Fredric Jameson, en Archaeologies of the Future, menciona “[the] remarkable Pavane” como un ejemplo de la cf, en tanto esta se opone a la ficción fantástica nostálgica de la Edad Media y del dominio cristiano (2005, p. 58); y en “Radical Fantasy”, publicado en Historical Materialism, la utiliza como ejemplo de una obra que se ajusta a las categorías estándar de la cf por su foco en la dinámica de la historia (2002, p. 275). A pesar de tales evaluaciones de la obra, con seguridad puede afirmarse que el prestigio de Pavane no se expresa en una presencia relevante al interior de la crítica de cf, más allá de su mención. El propósito del presente trabajo es analizar aspectos de la especulación histórica de la novela, como también ciertas particularidades genéricas, de acuerdo con la siguiente hipótesis: el mundo ficcional de Pavane está construido a partir de procedimientos que conforman dos concepciones de la historia diferentes; uno de estos conjuntos de procedimientos remite a la cf, mientras que el otro al género fantástico; [1] la novela articula estos elementos, dando lugar a tensiones semánticas que principalmente fueron observadas a propósito de su pertenencia genérica.

Pavane es una novela compuesta por un prólogo, seis relatos (denominados measures: ‘compases’) y una “Coda”. En el ámbito de la cf, este tipo de novela se denomina ‘fixup’: de acuerdo a The Encyclopedia of Science Fiction: “a book made up of previously published stories fitted together – usually with the addition of newly written or published cementing material – so that they read as a novel” (Clute y Nicholls 1993, p. 432). De los seis relatos, cinco fueron publicados mensualmente en la revista inglesa Impulse entre marzo y julio de 1966; a partir de éstos, la novela apareció como tal en 1968. El relato restante, “The White Boat”, fue publicado en diciembre de 1966 en la revista New Worlds e incorporado a la novela en una segunda edición de 1969. Se trata de una novela que pertenece al género de la ucronía, cuya premisa consiste en la especulación de ciertas consecuencias derivadas del punto de divergencia introducido en el prólogo: en julio de 1588, la Reina Elizabeth I es asesinada, precipitando una guerra civil inglesa entre católicos y protestantes y la posterior (y exitosa) invasión española de Inglaterra. A partir de la derrota inglesa, las colonias norteamericanas se mantienen bajo dominio español y el proceso de la Reforma es liquidado. Como consecuencia del fracaso protestante, de la estricta hegemonía católica y de la posición subalterna de Inglaterra, el siglo XX y parte del siglo XXI del mundo de Pavane están mayormente dominados por relaciones feudales, las cuales conviven con un estado alternativo de la técnica y de la tecnología, fundamentalmente atrasado en relación con nuestro mundo “real” o mundo de referencia.

La denominación ‘measure’, término que alude a la música y más particularmente a su orden temporal, se vincula directamente con el título de la novela: la pavana es una danza cortesana, popular durante el Renacimiento, de tempo lento y carácter melancólico. La metáfora de la danza, en alusión a los movimientos de la historia, se plantea explícita en palabras de Lady Eleanor: “‘It’s like a… dance somehow, a minuet or a pavane. Something stately and pointless, with all its steps set out. With a beginning, and an end…’” (2000, p. 249). Las ‘measures’, por su parte, están relacionadas entre sí en virtud de una serie de aspectos: espacialmente, el locus de todos los relatos corresponde a la región de Dorset, en el sudoeste inglés; formalmente, estos relatos funcionan como viñetas del mundo ficcional de la novela, a partir de las cuales éste es descrito; y, narrativamente, el eje del conjunto es el devenir de la familia Strange y su alianza con la nobleza de Purbeck, evento que precipita la “Revuelta de los Castillos” (Revolt of the Castles). Los dos últimos de estos aspectos son especialmente interesantes para el presente trabajo, a fin de caracterizar las estrategias historiográficas mediante las cuales la novela describe su mundo ficcional y su particular dinámica histórica. La “Coda”, denominación que refiere a compases añadidos tras el final de una obra musical, contiene una interpretación del movimiento histórico narrado en los relatos precedentes.

Las dos historias del mundo de Pavane

Los relatos que componen la novela toman por protagonistas a individuos que ocupan distintas posiciones sociales. La estructura de relatos interconectados permite la focalización en tales individuos, desplegando dos dimensiones: por un lado, la paulatina descripción del mundo que habitan; por el otro, los deseos, las aspiraciones o los malestares experimentados en tal mundo, a un nivel (por lo general) individual. Esta segunda dimensión, con las constricciones de la primera, determina el curso de cada relato. En un sentido general, los personajes de Pavane, a excepción de Lady Eleanor y los denominados “Antiguos” (Old Ones), se caracterizan por acciones y pensamientos restringidos a su esfera privada; aun cuando son precipitados a tomar determinaciones que efectivamente entran en conflicto con la esfera pública, el fundamento de tales acciones se encuentra en su vida privada. El énfasis colocado en los individuos y su intimidad no entra en contradicción con el aspecto histórico de la novela: antes bien, pone de relieve la forma mediante la cual ciertas potencias de la historia se realizan a través de individuos concretos, quienes a su vez no poseen plena conciencia del alcance de sus acciones: “As if I, and you too, all of us, were just tiny puppets on the grass. Or on a stage. Little mechanical things playing out parts we didn’t understand” (p. 248). En este sentido, la metáfora de la pavana expresada por Lady Eleanor refiere la intuición momentánea de aquello que determina la marcha de la historia.

Bajo esta disposición general, la focalización sobre distintos protagonistas da lugar a la descripción de ciertos trabajos que hacen al funcionamiento de la sociedad del mundo ficcional de Pavane. Estos trabajos se caracterizan por remitir a relaciones sociales de distinta naturaleza. En “The Lady Margaret” y en “Lords and Ladies”, más allá de las restricciones técnicas impuestas por el Vaticano, la actividad ferroviaria es de carácter capitalista: “With the Church openly backing the clamour of the Guilds for shorter hours and higher pay it looked as if the haulage companies were going to have to tighten their belts again, though God knew profit margins were thin enough already” (p. 7). En “The Signaller”, las tareas en torno a los semáforos son desarrolladas por una institución que remite tanto a una fuerza militar como a un gremio medieval: “Guildsmen paid no tithes to local demesnes, obeyed none but their own hierarchy; and though in theory they were answerable under common law, in practice they were immune. They governed themselves according to their own high code” (p. 63). En “Brother John”, la actividad artística aparece sometida a los encargos de la Iglesia Católica, particularmente bajo la forma de la publicidad: “Even then John was doomed to disappointment; life drawing was not permitted, and the young student spent restless hours working from the cast” (p. 132). En “The White Boat”, se describe la precariedad de las condiciones de vida en torno a las tareas de pesca artesanal: “She’d been sent, in the little skiff that was all her father owned, to clear the day’s crop from the lobster pots strung out along the shore. [...] A good catch; the family would feed well in the week to come” (p. 97). Finalmente, en “Corfe Gate”, Lady Eleanor detenta el poder feudal en conjunción con su linaje burgués, en virtud de ser la virtual heredera de Strange and Sons.

La tematización de la experiencia, en su acumulación y su transmisión, es transversal a la novela. Jesse Strange atraviesa el duelo por la muerte del padre recordando su disposición en relación al trabajo; en “Lords and Ladies”, a su vez, es la sobrina Margaret la depositaria de su experiencia. “The Signaller” narra los años de aprendizaje de Rafe Bigland hasta su muerte. Pero “Brother John” y “The White Boat” presentan un tratamiento diferente; sus protagonistas entran en conflicto directo con la tradición y es en virtud de esa ruptura que el conflicto es liquidado. La revuelta de Lady Eleanor, por el contrario, está fundamentada en los efectos de la tradición y la experiencia acumulada. En consideración a la noción de experiencia de Reinhart Koselleck, en tanto “pasado presente, cuyos acontecimientos han sido incorporados y pueden ser recordados” (1993, p. 338), la transmisión de la experiencia en Pavane es una instancia fundamental en dos sentidos: por un lado, hace al conocimiento del mundo, tanto de los personajes como del lector; por el otro, le da dimensión colectiva a las acciones que dan lugar al conflicto.

En principio, el espacio de experiencia de estos personajes es tal que su horizonte de expectativas, entendido como “futuro hecho presente, [que] apunta al todavía-no, a lo no experimentado, a lo que solo se puede descubrir” (Koselleck 1993, p. 338), es estrecho; no prevé lo nuevo, se ciñe a la expectativa de lo ya experimentado. Si “solo se puede concebir la modernidad como un tiempo nuevo desde que las expectativas se han ido alejando cada vez más de las experiencias hechas” (1993, p. 343), este horizonte de expectativas alude eficazmente a una experiencia medieval. Bajo estas condiciones, los protagonistas de Pavane padecen una cierta experiencia que abre ese horizonte; es un evento fundamental en cada relato de la novela, un cronotopo [2] de umbral, cuya “most fundamental instance is as the cronotope of crisis and break in a life” (Bakhtin 1981, p. 248). Los eventos desplegados con el motivo del umbral se articulan con una cierta determinación a actuar: la consagración de Jesse Strange a la acumulación de capital, la revuelta de John o el heroísmo de Becky. Esta disposición a la acción en la ficción de Keith Roberts, a partir del cronotopo de umbral, quizá tenga su modelo más claro en “Weihnachtsabend”, relato ucrónico bajo la forma usual de Hitler Wins. [3] Es importante resaltar que, en los términos de Doležel (1979), el action scope de los personajes de Pavane no corresponde al dominio propio de la aventura; antes bien, es un dominio restringido por el conjunto de las relaciones sociales que hacen al entorno, lo cual propicia cierta verosimilitud en clave histórica. Pero, por otro lado, estas experiencias individuales dan lugar a una dimensión mística de la experiencia, la cual articula un evento “tal como fulgura en el instante de un peligro” (Benjamin 2010, p. 136) con la instancia de una visión religiosa: “man and stones were fading, diminishing, as she herself was whirled back and away. It seemed for an instant the face of the Old One glowed bronze and glorious till she saw the Christos, or Balder in his majesty, staring out the clouds” (p. 201). Es quizá lícito asociar este tiempo mesiánico al tiempo revolucionario benjaminiano, como “la señal de una detención mesiánica del acontecer” (Benjamin 2010, p. 150). Porque si bien estas instancias mesiánicas principalmente introducen una nueva futuridad, el peso de la tradición en tanto pasado las fundamenta: “It was to them, all the people she’d ever known, she had to answer; for their sake her choice had to be right. She felt a hotness on her cheek and knew it was a tear; though whether for herself or Robert or all humankind she couldn’t say” (p. 196).

Si estas experiencias nuevas, que enriquecen el espacio de experiencias descrito y abren el horizonte de expectativas, articulan el peligro y el misticismo, lo hacen en función de una cierta futuridad planteada como accesibilidad cognitiva a otro mundo: “he told them of the mighty Change that would come, sweeping away blackness and misery and pain, leading them at last to the Golden Age. He saw clearly, rising about him on the hills, the buildings of that new time, the factories and hospitals, power stations and laboratories” (p. 161). De esta manera, la apertura del horizonte de expectativas coincide con la accesibilidad a un mundo que aún no es; esta es la forma mesiánica bajo la cual el movimiento histórico es percibido por los protagonistas de este mundo ficcional. Una noción de futuro que se presenta bajo la forma de la profecía, el modelo del horizonte de expectativas cristiano medieval; pero con otro contenido: si “la profecía apocalíptica destruye el tiempo, de cuyo fin precisamente vive” (Koselleck 1993, p. 33), las experiencias mesiánicas en Pavane anuncian una futuridad moderna, donde la expectativa de lo nuevo en efecto se divorcia de la experiencia acumulada. Quien se sustrae al misticismo es Jesse Strange; significativamente, el carácter secular de su noción de futuro aparece resumido en sus palabras, al ser preguntado por el porqué de la acumulación de capital: “‘Well, so’s one day I could put a hundred thousand where once there were only ten. Only you wouldn’t understand that, see?’” (p. 171), con lo cual describe sencillamente la fórmula general del capital, D - M - D’ (Marx 2008, pp. 179-189).

La sedimentación de la experiencia como tradición (especialmente en torno a los trabajos técnicos), la nueva futuridad que comportan las experiencias mesiánicas y la acumulación capitalista de la familia Strange confluyen en Lady Eleanor. La “Revuelta de los Castillos” está dirigida contra la Iglesia Católica en tanto fundamento del poder feudal: “Rich and poor alike they held their places by the whim of their lords; and the lords got theirs in feoff from the English King, and he sat his throne by the grace of the Throne of Peter” (p. 196-197). Toma la forma de una guerra de soberanía, planteada en términos políticos, religiosos, técnicos y fiscales. Se ajusta a una suerte de nacionalismo, a partir de la alianza entre nobleza, burguesía, gremios medievales y campesinado. La nueva futuridad de Lady Eleanor está determinada tanto por la presencia de su senescal, John Faulkner, perteneciente al conjunto de entidades fantásticas denominadas “Antiguos”, como por su linaje burgués: su interés por la mecánica, la disposición de grandes cantidades de dinero producto de la concentración de capital a escala monopólica y el uso de la moderna infraestructura del ferrocarril.

Hasta aquí una de las concepciones de la historia en Pavane, que podemos denominar “moderno” en vista de las estrategias narrativas empleadas. Sus ejes están constituidos por la experiencia vital de la historia, la emergencia alternativa de la burguesía inglesa y las relaciones entre clases sociales. En virtud del desarrollo de estos ejes, se describe la emergencia de una modernidad distinta a la de nuestro mundo “real”.

La “Coda”, que funciona como epílogo de la novela, contiene una interpretación distinta de la dinámica histórica del mundo de Pavane. Es importante resaltar la contigüidad de esta interpretación en relación con las measures. El punto de articulación entre ambas nociones de la historia se encuentra en los eventos mesiánicos; por esta vía se introduce también una representación religiosa de la historia. Lo que permite tal articulación entre ambas nociones es el hecho, señalado anteriormente, de que la forma religiosa de la profecía tiene por contenido una noción moderna de futuro (en lugar de, por caso, el advenimiento de un demorado juicio final). La carta de John Faulkner contiene una serie de observaciones respecto de los movimientos históricos narrados: la Iglesia Católica conocía, en algún sentido relevante, que la adopción de la electricidad llevaría a la física atómica, lo cual determinaría en última instancia un “apocalipsis”; asimismo, la Iglesia conocía que desacelerar el “progreso” llevaría a que la humanidad tenga tiempo “to reach a little higher towards true Reason” (p. 275); el mundo “real”, aludido por los nombres de ciertas catástrofes (entre los cuales se destacan campos de concentración), se asocia al “apocalipsis” mencionado; la transición entre el dominio feudal y la constitución de las democracias modernas ocurrió prácticamente sin violencia; y, cuando el dominio de la Iglesia concluyó, “she gave back what all thought she had stolen; the knowledge she was keeping in trust” (p. 276), dando lugar a la actividad acelerada de científicos, médicos, filósofos y pensadores. Por una parte, la verosimilitud de los eventos descritos por Faulkner contrasta con la gestación de la “Revuelta de los Castillos”; hasta un punto, esto se debe a que se postula una súbita aceleración del tiempo de la historia. Por otra, establece nuevas coordenadas para la interpretación histórica. En estas coordenadas, el eje de la historia no se concentra en la dinámica asociada a las clases sociales y el desarrollo técnico sino en aquella propia de las “fuerzas” religiosas de ese mundo ficcional. Para ello, se destaca la función espiritual del catolicismo sobre el surgimiento de la modernidad alternativa: la prolongación de su dominio es determinante para dar lugar a una modernidad “libre” de catástrofes. Asimismo, y amén del entendimiento de esta función histórica del catolicismo, los “Antiguos”, agentes caracterizados por un discurso religioso sincrético, se oponen a la Iglesia como personificación del cambio histórico. En este punto, es absolutamente significativo que el símbolo que identifica a estos personajes represente la fisión y la fusión nucleares. Por lo demás, la participación de estos seres en los eventos de la novela (por ejemplo, su influencia sobre Lady Eleanor) sugiere que son determinantes para la gestación de la revuelta.

Estas coordenadas históricas componen la concepción religiosa de la historia, la cual se establece como complementaria a la moderna que surge de los relatos. Esto es, la concepción religiosa aparece para enriquecer la concepción moderna. Mientras que la segunda se caracteriza por su inmanencia, la primera introduce una exterioridad a la sociedad del mundo ficcional de Pavane; en este sentido es trascendente. Su concepto fundamental es la moral que deriva de la religiosidad. Su propuesta puede resumirse en estos términos: una cierta moral universal es condición suficiente para impedir el fascismo y las catástrofes bélicas. Otras novelas de Keith Roberts, como The Chalk Giants (1974) y Kiteworld (1985), se caracterizan por tratamientos similares de las funciones históricas de la religión. En el primer caso, como relato enmarcado se estipula un tiempo cíclico “posapocalíptico” en el cual, tras la devastación de una guerra conducida con armas nucleares, la humanidad de algún modo repite ciertas etapas de su desarrollo desde una nueva prehistoria hasta el surgimiento del monoteísmo. El eje de la historia está colocado en las distintas formas religiosas que hacen a la cohesión de las distintas sociedades. En el segundo caso, se alude asimismo a una historia “posnuclear”, en la cual la humanidad sobreviviente está gobernada por la Church Variant (una religión ficticia que cumple una función represiva similar a la de la Iglesia Católica en Pavane); en ese contexto, compiten con aquella la más liberal Middle Doctrine y la fundamentalista de los Ultras por dirigir políticamente el Realm sobreviviente. En todos los casos, son las instituciones religiosas y sus consecuencias sobre la sociedad las que determinan el carácter general de la política de estos mundos ficcionales.

Pero no solo la “Coda” remite a esta concepción religiosa de la historia. Dos de las measures, “Lords and Ladies” y “Corfe Gate”, articulan claramente los dominios natural y sobrenatural en la novela. La visión de Margaret adelanta el contenido de la interpretación de la “Coda”: “Do not despise your Church; for she has a wisdom beyond your understanding” (p. 200). En “Corfe Gate”, las entidades fantásticas que hasta entonces únicamente aparecen tangencialmente, por mención o en visiones, son examinadas por medio de su focalización. En tal punto, John Faulkner se opone a Lady Eleanor: mientras ella representa a la burguesía en calidad de sujeto histórico, la entidad de aquel está en un más allá de la historia. Mientras ella se caracteriza por una noción moderna del futuro, delimitada por la incertidumbre que deriva del cálculo, él tiene una relación mágica con el futuro: para él, éste es completamente accesible. De este modo, en la novela los dominios natural y sobrenatural se oponen a partir de su relación con la historia.

La hibridación genérica en Pavane

Andy Duncan señala que la pertenencia a la ucronía de relatos como “The Signaller” es indisputable; en todo caso, “whether [it is] also sf is a more complex question” (2003, p. 210). Hace referencia a una discusión a propósito de la pertenencia genérica de la ucronía, disputada entre la cf y el género fantástico. Darko Suvin sostiene que la alternative history puede identificarse como una forma de cf en la cual un locus alternativo (espacial y temporal), que comparte la verosimilitud material y causal del mundo del autor, es utilizado para articular diferentes soluciones de problemas sociales; para este fin, sus procedimientos narrativos están adaptados a cierta dinámica “realista” (1983, pp. 149-150). Respecto de Pavane, esta definición se ajusta solo parcialmente a aquello que en la textura de los relatos hace a la noción moderna de la historia. Por otro lado, Carl D. Malmgren considera que la ucronía, por definición, no puede ajustarse a los términos de la cf dada su violación necesaria del respeto de la ciencia por los datos empíricos y de la fe en la inalterabilidad de los hechos aceptados (1988, p. 268). Es una demarcación problemática, por cuanto define la cf a partir de sus determinaciones extraliterarias y por obra de una improbable consistencia entre la especulación narrativa y el conocimiento científico disponible. [4] Por su parte, Joseph D. Miller señala que, a pesar de que las ficciones de universos paralelos parecen tener sus raíces en la cf, consideradas en conjunto pueden distribuirse entre lo fantástico y la cf a partir del siguiente criterio: “when the anomalies of a parallel universe are explained and rationalized in some detail, we have science fiction. Otherwise, we have fantasy” (1987, p. 25). Pero ¿qué es “una explicación racionalizada con cierto detalle”? Según cómo se lo mire, Pavane pertenece con justicia tanto a la cf como al género fantástico; por caso, si se admite con Hilary P. Dannenberg que “in Roberts’s Pavane a clear causal link is implied between Elizabeth I’s assassination in 1588 and the technologically retarded, Catholic-dominated, twentieth-century England in which the novel’s main action takes place, but this link is not strongly substantiated by the narrative” (2008, p. 127), entonces la novela corresponde al género fantástico sin más. En virtud de estas dificultades, corresponde analizar el modo específico en que la novela de Keith Roberts se constituye como ucronía.

Algunas nociones de Darko Suvin respecto de la especificidad de la cf son especialmente adecuadas para considerar elementos de Pavane. El concepto de extrañamiento cognitivo, amén de cierta polémica en torno de este, [5] es un ejemplo de aquellas. Las máquinas de la novela, descritas a partir del trabajo realizado con éstas, no son ficticias; ni el ferrocarril, ni el telégrafo óptico, ni la técnica litográfica son invenciones de la cf. Lo que hace al extrañamiento es el carácter social que estas máquinas revisten: las relaciones sociales que se despliegan en torno de aquellas, la escala en la cual se proyectan y el impacto que tienen sobre el conjunto de la sociedad. Siguiendo a Suvin, según el cual la cf del siglo XIX tuvo su imaginación fijada en las ciencias naturales mientras que la del siglo XX la tuvo en la antropología y la cosmología (1979, p. 12), aquellos objetos operan en Pavane a partir de una especulación que no es técnica sino efectivamente histórica. Asimismo, si lo que caracteriza al novum de la cf es una cierta dimensión totalizadora, inalienablemente histórica, “in the sense that it entails a change of the whole universe of the tale, or at least of crucially important aspects thereof” (1979, p. 64), el punto de divergencia y sus consecuencias desde luego cumplen esa condición. La intuición de Lady Eleanor, “I think life’s all a mass of significance, all sorts of strands and threads woven like a tapestry or a brocade. So if you pulled one out or broke it the pattern would alter right back through the cloth” (p. 249), metaforiza cabalmente el ejercicio de especulación contrafactual. En cuanto a su relevancia narrativa, el novum de Pavane en efecto “is hegemonic, that is, so central and significant that it determines the whole narrative logic” (1979, p. 70).

A través de los relatos, los elementos de cf que hacen al locus alternativo dan lugar a tres cronotopos principales: un cronotopo medieval, determinado por relaciones feudales y religiosas y asociado a la ruralidad y al trabajo bajo una temporalidad cíclica (en torno a los días y las estaciones); un cronotopo de umbral, caracterizado como quiebre de la vida individual en su relación con las condiciones sociales de existencia, o bien de carácter mesiánico, o bien de carácter secular (como en el caso de Jesse Strange); y un cronotopo revolucionario, constituido por acciones que cargan en sí una noción de futuridad moderna contra el presente medieval. A partir de estos cronotopos, se compone la concepción moderna de la historia. En este sentido, la novela se ajusta, hasta un punto, a la definición de ucronía de Suvin discutida al comienzo del presente apartado. Los procedimientos narrativos asociados a la cf en efecto se adaptan a una cierta dinámica “realista”.

En consideración de la metáfora de la danza que titula la novela, el carácter fantástico de los “Antiguos”, en tanto fuerza sobrenatural que interviene sobre el orden natural, da lugar a su interpretación como personificación de los movimientos históricos. Más específicamente, de aquello que es incapturable del movimiento histórico, una cierta cualidad nouménica de la historia, que en virtud de extenderse más allá de lo cognoscible se representa por la vía del misticismo. En palabras de estos agentes fantásticos: “as we struggle to understand what will not be understood, to comprehend that which is beyond comprehension. [...] Our mouths close and open, our bodies move, our voices speak and we are not their masters. The Will is endless; we are its tools” (p. 200). Al carácter impersonal de la dinámica histórica, que en los relatos adquiere dimensión colectiva, se le atribuye naturaleza religiosa. En este sentido se introducen los elementos fantásticos: aquello que es incognoscible no puede tener fundamento en el conocimiento. Antes bien, su naturaleza es meramente aludida por medio del sentido (en los términos de Frege) [6] en que son referidas sus entidades: fairies los asocia con el folklore medieval europeo y la magia; Old Ones los remite a un origen más allá del tiempo conocido; y People of the Heath o People of the Hills los asocia a una naturaleza que contiene la simultaneidad de lo conocido y lo desconocido, la identidad del territorio y aquello que se oculta del mundo. Siguiendo a Doležel (1979), estos sentidos surgen de funciones intensionales [7] que hacen a la textura de la novela. Al nivel de los discursos de ese mundo ficcional, los “Antiguos” existen en el ámbito de la superstición.

Las acciones fantásticas de estos agentes están mediadas por ciertos tipos de accesibilidad sobrenatural, sea esta psíquica, temporal o entre mundos. Margaret padece visiones durante el exorcismo de un moribundo Jesse: “She asked herself could they then, the Things that knocked and fretted, the haunters, the Old Ones her mind whispered, the Old Ones... could they do this thing? Snatch her out of Space and Time, from under the very fingers of the priest?” (p. 179). Por obra de una suerte de percepción extrasensorial o ESP, [8] se representa el contenido de esas visiones como una comunicación asimilable a la telepatía (accesibilidad psíquica). John, el senescal de Lady Eleanor, percibe el futuro a solicitud de ella: “‘I see an end to everything we know,’ he said at last. ‘The Great Gate broken, John’s banners on the walls’” (p. 257); esto se asocia a otra forma de ESP, la precognición (accesibilidad temporal). Y la carta del senescal refiere el conocimiento de otros mundos alternativos, particularmente del mundo de referencia (accesibilidad entre mundos).

Because once, beyond our Time, beyond all the memories of men, there was a great civilization. There was a Coming, a Death, and Resurrection; a Conquest, a Reformation, an Armada. And a burning, an Armageddon. There too in that old world we were known; as the Old Ones, the Fairies, the People of the Hills. But our knowledge was not lost. (p. 275)

Entre estas accesibilidades fantásticas, la accesibilidad entre mundos es la más relevante: no solo sostiene la ponderación ética de los mundos posibles alternativos sino que provee las coordenadas para considerar a otros agentes narrativos de la novela. Los mundos posibles considerados en Pavane son cuatro: el pasado referido al punto de divergencia (en adelante, w0), el presente medieval alternativo (en adelante, w1), el futuro moderno de ese presente (en adelante, w2) y el mundo de referencia (en adelante w3), el cual es tratado como un mundo posible alternativo al interior de la ficción. En términos de accesibilidad, los protagonistas de los relatos habitan w1 y, por medio de la futuridad moderna contenida en los eventos mesiánicos, acceden a ciertos conocimientos de w2; la Iglesia Católica habita también w1 y su característica futuridad apocalíptica se vuelve indistinguible de su conocimiento de w3 (puesto que éste concluyó, efectivamente, con el “apocalipsis”); y los “Antiguos”, finalmente, habitan tanto w1 como w3, conocen inmediatamente w2 y en virtud de este conocimiento de los distintos mundos posibles es que intervienen sobre el desarrollo histórico de w1, a los fines de propiciar w2 y de evitar w3. Que tanto la Iglesia Católica como los “Antiguos” tengan accesibilidad con w3 es especialmente relevante: en función de su conocimiento respecto de nuestro mundo “real”, considerado al interior de la ficción, es que ambos se constituyen como fuerzas decisivas en el desarrollo de w1 a w2, a partir de la alteración introducida en w0. [9]

Los elementos fantásticos de la novela, en consecuencia, conforman configuraciones espacio-temporales excéntricas, fundamentalmente bajo la forma de la revelación o la profecía. En este sentido, los cronotopos de umbral, referidos anteriormente en relación con los elementos de cf en la novela, están también constituidos por elementos fantásticos (la aparición de los “Antiguos” en el contenido de las visiones); simétricamente, como también se señaló en el apartado anterior, los eventos mesiánicos articulan ambiguamente ambas nociones de la historia: el tiempo mesiánico opera sobre la ambigüedad entre el tiempo revolucionario y el religioso. A partir de la accesibilidad fantástica, la People of the Hills propicia una solución para las tendencias destructivas de la modernidad. En este punto, se realiza por medios fantásticos aquello que Suvin determina como el telos de la ucronía en tanto subgénero de la cf: articula una solución para un problema social.

Más allá de aquello que pueda observarse del análisis de Malmgren, su definición de science fantasy quizá sea especialmente relevante para la consideración de Pavane. De acuerdo con él, un mundo de este género híbrido es un mundo en el cual sus individuos presuponen al menos una contravención evidente de una ley natural pero que simultáneamente provee una caracterización racional para tal contravención y explícitamente fundamenta su discurso en el método y la necesidad científicos (1988, p. 261). La última de estas cláusulas presenta el problema mencionado anteriormente a propósito del énfasis sobre cierta noción de verdad científica para definir la cf; por lo demás, la simultaneidad entre la contravención evidente de una ley natural y la caracterización racional proveída para tal contravención ciertamente caracteriza a Pavane. En eso consiste la tensión entre las concepciones moderna y religiosa de la historia: ambas explican el cambio histórico por medios racionales y fantásticos, respectivamente, con relativa independencia mutua.

Conclusión

En un artículo periodístico de 1853, Karl Marx practicó el siguiente ejercicio contrafactual: si era necesario que la India fuera conquistada por una potencia extranjera, la cuestión relevante es determinar cuál de sus potenciales conquistadores hubiera sido preferible (2013, p. 296). Entre las razones que hacen a Inglaterra el conquistador “ideal”, Marx menciona: el despliegue del telégrafo, que habría de reforzar la unidad política del país; la instrucción militar de los británicos sobre el ejército nativo; el surgimiento de la prensa escrita; pero más fundamentalmente, el tendido de la red ferroviaria. El ferrocarril, que habría de favorecer la agricultura, reducir los costos militares e integrar el territorio, se comprende dialécticamente: si bien fue introducido por Inglaterra a fin de “sacar con el menor gasto posible el algodón y otras materias primas para sus manufacturas”, eventualmente “se convertirá en la auténtica precursora de la industria moderna” (p. 300). En contraste con ese pronóstico, fundamentado en el materialismo dialéctico, es interesante considerar a Pavane a partir de sus inversiones contrafactuales. A la modernidad imperial de Inglaterra opone su sometimiento a la Europa continental católica; a la técnica en general y al ferrocarril en particular, emblema de la modernidad capitalista, [10] impone su desaceleración; a la modernidad de conjunto, con sus consecuencias catastróficas, opone una modernidad “domesticada” por la feudalidad religiosa de la cual surgió. En Pavane, Keith Roberts especula con un Occidente que se domestica a sí mismo, no por la vía ilustrada o civilizatoria, sino contrariamente por el sometimiento feudal a la religión y por la desaceleración de la técnica y de las fuerzas productivas. El carácter contradictorio que Marx le atribuyó al tendido de la red ferroviaria de la India se asemeja al carácter contradictorio que la novela le atribuye al dominio católico: oprime pero “salva”. En este sentido, la inversión ocurre al nivel del carácter de cada objeto considerado; si se admite la comparación, el ferrocarril en tanto objeto material se opone a la influencia espiritual católica en tanto objeto ideal.

A la afirmación de Jameson según la cual Pavane no es una novela nostálgica de la Edad Media y del dominio cristiano corresponde hacer una consideración: en todo caso, no lo es inmediatamente. Ciertamente, la materialidad del dominio cristiano feudal está representada, casi sin excepción, por aspectos negativos: la Iglesia se erige como la principal (si no la única) fuente de opresión en ese mundo ficcional. Pero, con lucidez, Brian Aldiss y David Wingrove señalan que la obra de Keith Roberts “aspires toward that conservative tense, future-historic” (1988, p. 479). La expresión future-historic refiere a una cierta regularidad en la ficción de Roberts: la especulación narrativa de futuros gobernados por fuerzas históricas, propias del pasado premoderno. Tal es el caso tanto de Pavane (siglos XX y XXI gobernados por el poder feudal) como de Chalk Giants (tras la catástrofe, la repetición de etapas históricas) y de Kiteworld (tras la catástrofe, el gobierno religioso de los sobrevivientes). En todos los casos, aquello que se recupera de la religiosidad de cada mundo ficcional es su función moral sobre la historia. En última instancia, la inmoralidad atribuida a la modernidad del mundo “real” surgiría de su carencia de religiosidad: en este sentido puede hablarse de una nostalgia conservadora, restringida a una cierta representación de la espiritualidad de las sociedades premodernas.

Una demarcación entre la cf y lo fantástico propuesta por Jameson quizá sea esclarecedora en relación con Pavane.

If sf is the exploration of all the constraints thrown up by history – the web of counterfinalities and anti-dialectics which human production has itself produced – then fantasy is the other side of the coin and a celebration of human creative power and freedom which becomes idealistic only by virtue of the omission of precisely those material and historical constraints. (Jameson 2002, p. 278)

Los elementos de la novela que pertenecen a la cf efectivamente exploran las constricciones sociales del mundo ficcional, en relación con el cambio histórico. Y los elementos de la novela que pertenecen al género fantástico efectivamente rebasan esas constricciones, también en relación con el cambio histórico. Cada conjunto conforma concepciones de la historia diferentes al interior de Pavane: respectivamente, las denominadas moderna y religiosa. En este punto es relevante aclarar que el presente trabajo no pretende insistir sobre cierta tendencia de la crítica literaria marxista a asociar, sin mayores consideraciones, lo fantástico con la ideología (en tanto falsa conciencia) y el conservadurismo (por caso, Suvin [1979]). El propósito es, antes bien, caracterizar el modo específico en que lo fantástico opera en la novela de Keith Roberts.

La puesta en tensión de dos conceptos de la historia al interior de una obra de ficción especulativa excede el caso de Pavane. Un ejemplo especialmente significativo es el de A Case of Conscience (1958) de James Blish, novela que también tematiza la Iglesia Católica (más precisamente, la orden jesuita) en relación con el encuentro de una forma de vida inteligente en un planeta ficticio, Lithia. De modo eficaz, la profecía cristiana se articula con la futuridad moderna a partir de la catástrofe: las consecuencias desastrosas de la modernidad se vuelven indistinguibles de la destrucción divina. Se sostiene la ambigüedad semántica, producto de la competencia entre estas interpretaciones del movimiento histórico, y simultáneamente se señala el punto de contacto entre ambas.

Las tensiones semánticas de Pavane, que surgen tanto de la simultaneidad de sus concepciones de la historia como de la hibridación genérica, fueron comentadas en algún sentido relevante en al menos dos reseñas de la obra. En abril de 1969, a propósito de su reciente reunión y edición como novela, Algis Budrys evaluó que “the book would be very much improved as a work if the afterpiece entitled ‘Coda’ were torn off and thrown away” (117). En octubre de 1984, Judith Hanna observó que “it’s the fairies most readers can’t swallow. Roberts’ insistence on their existence undermines any attempt to explain the world of Pavane in rational and scientific terms — even those of soft-baked social science” (328).

Quizá corresponda considerar a Pavane como una ficción retrofuturista, a partir de sus nociones de la dinámica histórica. La interpretación religiosa de la historia, desarrollada en torno de las entidades fantásticas de ese mundo ficcional, es especulada a partir de las condiciones mismas de la feudalidad medieval. La historia vista como el desenvolverse de una voluntad divina trascendente y como el enfrentamiento moral entre facciones religiosas, la futuridad cristiana obturada por la inminencia del Juicio Final, el mesianismo, la forma de la profecía, etc., son los aspectos que caracterizan esa interpretación religiosa. Pero de esas mismas condiciones emerge también otra concepción de la historia; es la de una modernidad alternativa, el mundo que se impone sobre el Antiguo Régimen. Esa noción de la historia tiene por centro al hombre y sus relaciones sociales; fundamenta las acciones en el carácter colectivo de las tradiciones que se acumulan en torno a los trabajos técnicos y las clases sociales; y conlleva una futuridad moderna, a partir de la cual las expectativas se separan de las experiencias. El carácter conservador de la ficción de Keith Roberts yace en la simultaneidad de estas nociones: en última instancia, la interpretación de la dinámica de la historia en Pavane es simultáneamente moderna y religiosa, materialista e idealista, técnica y moral.

Si la cf de la década del 60, en torno a la denominada New Wave, se caracterizó por escritores “who were generally totally disenchanted with science or the idea that there was a bright future of endless progress ahead” (Del Rey 1979: 25), dando lugar a un tono pesimista y quizá a una política anti-establishment (Butler 2019: 334), considerar la novela como parte de ese movimiento de la cf es hasta un punto procedente. Lo que es más, el relato “The White Boat” fue publicado en 1966 en la revista inglesa New Worlds, bajo la edición de Michael Moorcock, en la cual publicaron los autores más notables de la New Wave (Brian Aldiss, J. G. Ballard, Samuel R. Delany, etc.). Más allá de las diferencias que puedan observarse entre la ficción de Roberts y el conjunto (incierto y heterogéneo) de la New Wave, quizá lo más interesante sea considerar aquello que tienen en común. En última instancia, Pavane puede leerse como una de las formas que adoptó una cierta cf a la cual, al famoso decir de Jameson, le es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo; como tal y en tanto ucronía, su solución para problemas sociales es aun más conservadora que sus presupuestos.

Bibliografía

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Notas

[1En los términos de Marie-Laure Ryan (1997), aquellas ficciones que fundamentalmente no respetan la compatibilidad física (las leyes naturales) y la compatibilidad taxonómica (el inventario de especies) (pp. 191-192) y, agregamos, que tratan tales transgresiones como sobrenaturales. Las dificultades que ofrecen las definiciones de lo fantástico y de la cf y el límite difuso entre ambos géneros serán considerados en el tercer apartado de este trabajo.

[2Definido por Bajtín como “the intrinsic connectedness of temporal and spatial relationships that are artistically expressed in literature” (1981, p. 84).

[3Según The Encyclopedia of Science Fiction, “for nearly three-quarters of a century it has been an enjoyable creative exercise to imagine what kind of Alternate World might have evolved had Germany won WWII, and many novels and stories have been written to explore that assumption” (Clute y Nicholls 1993, p. 572).

[4En consideración de posiciones más radicales, como la de Gernsback, Suvin argumenta que “besides the ‘real’ possibilities there exist also the much stricter -though also much wider- limits of ‘ideal’ possibility, meaning any conceptual or thinkable possibility the premises and/or consequences of which are not internally contradictory. Only in ‘hard’ or near-future SF does the tale’s thesis have to conform to a ‘real’ possibility” (1979, p. 66).

[5Por caso, China Miéville argumenta que “there is little doubt that the Freedman/Suvin theory is accurate in asserting that, for that folk-understanding of SF-not-fantasy, SFness is a function of the cognition effect - an embedded relation in the text between cognition and the reality function. However, any claim that the effect is a function of embedded cognitive rational rigour is untrue. To the extent that the cognition effect is about cognition, it is precisely about it, about a putatively logical way of thinking, not a function of it” (2009, p. 239).

[6“Es natural considerar entonces que a un signo (nombre, unión de palabras, signo escrito), además de lo designado, que podría llamarse la referencia del signo, va unido lo que yo quisiera denominar el sentido del signo, en el cual se halla contenido el modo de darse. [...] La referencia de ‘lucero vespertino’ y de ‘lucero matutino’ sería la misma, pero el sentido no sería el mismo” (Frege 1991, p. 25).

[7Una función intensional es una “two-value function which assigns to each agent of the extensional primary NW a proper name or a definite description in the texture. We claim that functions of this type project the extensional primary NW into its intensional correlate; therefore, they are called intensional functions” (Doležel 1979, pp. 201-2).

[8Según The Encyclopedia of Science Fiction, “an acronym (for extra-sensory perception) popularized by the pioneering exercise in parapsychology Extra-Sensory Perception (1934) by J. B. Rhine (1895-1980), which attempted to repackage folkloristic notions of ‘second sight’ or a ‘sixth sense’ in scientific jargon” (Clute y Nicholls 1993, p. 390).

[9Dannenberg sostiene lo siguiente respecto de Pavane: “ontologically, however, it is a single-world text in the realist tradition, since the counterfactual world is the text’s only actual world” (2008, p. 62). En una nota al final, por otro lado, reconoce que la novela rompe su marco de single-world al referir el Holocausto (implicando al menos un segundo mundo en tanto objeto físico ficcional). Que sin embargo considere a Pavane una novela de tipo single-world es problemático: precisamente, la accesibilidad entre mundos es un fenómeno clave tanto para la comprensión de las entidades fantásticas como para la interpretación de la novela de conjunto.

[10Por caso, Eric Hobsbawm sostiene que la extraordinaria expansión del ferrocarril entre 1840 y 1880 “reflected the twin process of industrialization in the ‘advanced’ countries and economic opening-up of the undeveloped areas, which transformed the world in these mid-Victorian decades, turning Germany and the USA into major industrial economies soon to be comparable to the British, opening areas like the North American prairies, the South American pampas, the South Russian steppes to export agriculture, breaking down with flotillas of warships the resistance of China and Japan to foreign trade, laying the foundations of tropical and subtropical economies based on the export of mines and agrarian products” (1999, p. 94).