Estampa sólida de aquello que alguna vez quiso desvanecerse en el aire

Reseña crítica de La tendencia materialista. Antología crítica de la poesía de los 90.

por Bruno Petroni

Existen, esencialmente, dos tipos de antologías. Por un lado, están las Antologías de Apertura: compiladores entusiastas, con iniciativas de adelantados, que buscan novedades en antros nuevos, rescatan cabezas de la muchedumbre, unen sus textos a partir de determinados criterios o hipótesis de lecturas, y deciden mostrárselos al mundo (a veces con más éxito, a veces con menos); y en el otro extremo, Antologías de Cierre: compiladores ángeles de Klee que se resisten a que los restos de la historia se desperdicien, que las ruinas queden bajo nuevas ruinas, y entonces buscan sesudamente el concepto que haga de esas ruinas un nombre, un sentido perdurable. Compiladores que hacen historia.

La tendencia materialista es, sin dudas, una antología de cierre. Violeta Kesselman, Ana Mazzoni, Damián Selci, los compiladores, los ángeles de Klee que en el momento exacto salieron de la tempestad del tiempo para mirar la historia literaria desde afuera (un afuera que, paradójicamente, encontraron bien desde adentro del mundo literatura), estudiarla con atención y decir “Ok. Acá hay un objeto que parece tener una forma. Definámoslo”. (Y valga la aclaración: encontrar determinada forma a un conjunto de textos, no es extirpar su potencia, es encontrar una forma posible dentro de las tantas que los textos, en tanto su propio potencial, podrían llegar a tener). Antología surgida en el momento exacto. Porque de la poesía de los 90 se había dicho lo suficiente, porque sus autores (tantos y tantos) ya han sido adjetivados por doquier, y porque los 90 como época (como símbolo perfecto), más allá de su poesía, también ha sido adjetivada definitivamente. En síntesis, porque la historia había avanzado y faltaba quien o quienes se hicieran cargo de escribirla.

La poesía de los 90 hoy, después de La tendencia materialista, se ha confirmado como historia (y que se entienda, historia no quiere decir muerte). Ha encontrado una forma adjetival precisa (por lo tanto, románticos libertinos tardíos abstenerse de La tendencia), adjetivos que, sin quitarle brillo ni potencia, le confieren a la poesía de los 90 una accesibilidad nueva. La solidez de aquello que amenazó con desvanecerse en el aire.

La tendencia materialista es una antología que, con precisión y rigurosidad, ha logrado tener de interlocutor al monstruo de la estupefacción, el monstruo de la negligencia, a la poesía menos poética de la historia literaria argentina (corte abrupto con la tendencia estética precedente, el neobarroco argentino: poesía de la poesía); La tendencia es la confirmación de que la poesía de los 90 no era la mera masturbación de algunos (muchos) idiotas que decían idioteces porque no tenían nada por decir. Todo lo contrario, es la confirmación de que en muchos de esos poemas (considérense idiotas o no), ahí dentro, se tejía el entramado de la época (Época idiota ¿o no?). “Somos al fin espíritus de la época”, dice Cucurto en su poema “Mi hijo come su cucurucho”, aceptación orgullosa, cínica e irónica, del macdonalismo de los 90. La tendencia es la confirmación de que en el afán materialista de estos poetas: resignado, pesimista, individualista, podían encontrarse claves definitivas para entender una época. Es que “… más bien sucede que algunas de las mejores ideas de esos años están escritas en verso…”, dicen los compiladores, quizás poseídos por un exceso pasional.

Ahora hablemos de criterios.

Si las Antologías de Apertura suelen tener la obligación de hacer un paneo por muchos autores, para así poder dar una muestra general y proliferante de lo que el compilador descubrió, y éste puede demostrar que hay tanta cantidad de personas escribiendo de tal modo, y que por lo tanto algo, algo de verdad, se está gestando (en el caso de la poesía de los 90, en el 95 salió publicada Poesía en la fisura, compilada por Daniel Freidemberg y en el 2001 Monstruos, compilada por Arturo Carrera); las Antologías de Cierre tienen a su favor el decantar histórico, el poder escoger unos pocos autores que ya hayan confirmado su importancia y que puedan ser, por lo tanto, representativos de otros tantos, sin necesidad de incluirlos. A La tendencia materialista le alcanzó con siete autores que fueron escogidos, precisamente, por su tendencia materialista. ¿Y eso qué es? Dicen los compiladores:

En los muy distintos Juan Desiderio, Fabián Casas, Fernanda Laguna, Alejandro Rubio, Martín Gambarotta, Washington Cucurto y Sergio Raimondi se nota la propensión a localizar los enunciados, a evitar las abstracciones, a determinar espacios y coyunturas, a desublimar los objetos de la percepción, y los contenidos de las proposiciones, produciendo textos de una eficacia nítida y singularmente situados.

A partir de la elección de estos siete autores, esta antología crítica se divide en tres partes:

  • a) La Percepción Cultural, conformada por los poemas de Juan Desiderio, Fabián Casas y Fernanda Laguna. Mezcla impune de lo solemne con lo bajo (Pound a la altura de Gilda), identificación de una cultura propia, la cultura de los jóvenes, y aparición de una nueva posibilidad de voz. Dicen los compiladores:

Si en la poesía del 60 el pueblo aparecía como el sujeto emergente de la praxis política, y su voz era la realidad lingüística de esa emergencia, en la poesía de los 90, bajo el electo gobierno menemista, ni el pueblo ni la voz del pueblo podían ser una referencia nítida para organizar un proyecto literario. En su lugar aparece “la voz de la tribu” (…), esto es, la juventud autodeterminada en su cultura y su lengua: los que hablan son los jóvenes, no “el pueblo”.

  • b) La Percepción Política, conformada por los poemas de Martín Gambarotta, Washington Cucurto y Alejandro Rubio. Si los poetas de los 90 fueron acusados de cínicos, de pesimistas, de narcisistas indiferentes, La tendencia material viene a refutar estas afirmaciones: la imperativa subjetividad no se opone al hecho político, todo lo contrario, la imperativa subjetividad es de por sí un hecho político, y toma a estos tres autores para demostrarlo. Dicen los compiladores:

La descomposición es la marca de la década del 90 en Argentina, y no puede ser el sujeto ni el objeto de ninguna política. Sin embargo, el poema sigue siendo un medio para pensar políticamente esa descomposición. La paradoja, entonces, es que la tendencia materialista se politiza y en el mismo movimiento se encuentra con una objetividad inerte, que no ofrece otra cosa que su mero estar-ahí.

  • c) La Percepción Histórica Económica, conformada únicamente por los poemas de Poesía Civil, de Sergio Raimondi (sin lugar a dudas, los poemas más indóciles de la antología). Cierre de la antología. Preparado el campo poético de los 90 desde la percepción cultural y la percepción política, el monstruo tema “economía” que había sido relegado (tras la supuesta caída del marxismo en lo obsoleto, y la foucaultización de las relaciones en el mercado laboral) a la voz exclusiva de los doctos en las ciencias económicas, irrumpe en la poesía, violentamente, con Poesía civil, de Raimondi. Dicen los compiladores:

(…) el ámbito de acción de Poesía civil no es solamente el de la agenda intelectual contemporánea, ni el estrictamente poético: Sarmiento, Alberdi, Martínez Estrada también son interlocutores, en la medida en que han elaborado un discurso que tiene consecuencias duraderas en la coyuntura que el libro quiere analizar; no es menos “contemporáneo” Alberdi que el polo petroquímico instalado en Ingeniero White durante la década del 90.

Como vemos, cada parte, cada elección de los compiladores, tiene una justificación crítica que se centra en la relación entre el campo poético y las condiciones sociopolíticas del país (y el mundo, claro), pero cuidándose (con éxito) de no caer en lecturas mecanicistas. La tendencia materialista, desde su introducción hasta el final, no es sólo materialista en tanto los autores antologados y el criterio de selección, sino que también es materialista en sí misma, en la justificación de su propio ser.

Son estas justificaciones críticas, que preceden a cada una de las partes, las que salvan el riesgo de convertir la estructura de la antología en un armazón rígido que escinde percepciones inescindibles: la división tripartita no genera que cultura-política-historia-economía dejen de ser vasos sanguíneos de un mismo cuerpo, sino que permite analizar con mayor precisión de qué manera fluye la sangre de un vaso a otro vaso dentro de un mismo cuerpo.

La tendencia materialista de La tendencia materialista se confirma necesariamente en otras cuatro partes que bordean y completan la antología: por un lado, una primera introducción al por qué de tal antología; por otro lado, una introducción histórica de la poesía de los 90 (desde las condiciones económicas de los autores, la descripción de los círculos de difusión, hasta las relaciones internas entre los poetas nuevos de los 90 y sus antecesores: Daniel García Helder como piedra angular del movimiento); además de una introducción crítica a la obra de cada poeta (un último por qué elegimos este autor para La tendencia); y sobre el final una cronología de publicaciones de obras que tuvieron relevancia dentro de la poesía de los 90, y que, de acuerdo a lo propuesto por la antología, deben no sólo pertenecer de algún modo a la poesía de los 90, sino que el lector debería poder encontrar en ellas también esta tendencia material.

Hasta acá, la antología como presentación conceptual. Su orden, sus intereses, sus finalidades: el caos de los 90 ordenado en manos del lector. Ahora, más allá de esta presentación, queda lo lógico para una antología de este tipo (una antología que ha logrado armar un palacio origami con papel de diario): las poesías en sí mismas, sin las advertencias, o más allá de las advertencias, reverberantes. Veamos esto:

Sin dudas, las poesías seleccionadas por los compiladores cumplen el objetivo de la antología: la tendencia materialista queda confirmada (ultra confirmada). Pero también, valga la pena la reseña, el lector debe saber que en pos de darle determinada forma compacta a un objeto (o sea, hacer de miles de objetos un objeto), la antología ha sabido perder en cuestión de calidad. Ésta no es una Antología de Cierre en la que, para los postres de los nuevos jóvenes, se han seleccionado las mejores obras de una época o estética; ésta es una antología crítica, con propósitos muy distintos al de la celebración (motivo muy honroso, por cierto, no está de más decirlo). Y, por lo tanto, esta selección no se guía por los parámetros de la calidad sensible. Claro, ¿quién dice cuáles son los parámetros de la calidad sensible? Imposible decirlo, pero lo que sí es posible afirmar es que acá lo que se privilegió no fue esa búsqueda dorada (y esto no significa tampoco, no se lea con malicia, que las poesías seleccionadas carecen de calidad ni mucho menos). Y eso se puede afirmar porque, excepto en algún desliz pasional, la antología no se detiene a validar la poesía de los 90 como gran objeto del orden cualitativo sensible; sino que analiza la poética de los 90 como el historiador que analiza un hecho histórico: partiendo de sus condiciones de gestación, marcando sus efectos inmediatos, desmenuzando su legado, analizando, esencialmente, su posibilidad de existir y de mover la historia.

A modo de cierre, un fragmento de “El conferenciante”, poema de Alejandro Rubio:

Si la historia está estancada más vale relajarse. Esculapio, 35 años, sin muelas, con una pata más corta que la otra, mira partidos de fútbol italiano por cable. Su estilo es distinto al de Teodosio que deambula de noche con un par de tenazas y les arranca los penes a los machitos que aprietan en el rincón más oscuro de la placita. Los pone en frascos de mayonesa llena de formol y se los muestra a las chicas que lo visitan. “Este, 3 de junio del 93. Aquel, 8 de agosto del 94. El de la punta, 17 de octubre del 89”. Es un ganador.

“Si la historia está estancada/más vale relajarse”. Pero la historia se movió. Porque si la historia hubiera quedado estancada (para siempre en el poema de Rubio) no sólo a los referentes les duraría la actitud fútbol italiano por cable, sino que a los mismos poetas (a ellos y a los nuevos) aún les duraría la actitud del relajo, y si la historia hubiera quedado estancada, La tendencia materialista no existiría como objeto para siempre (y mucho menos la reseña de esta antología).

La tendencia materialista es, además de una antología crítica de la poesía de los 90, la demostración de que la historia, pese al fin de la historia y de los grandes relatos (que no es sino y paradójicamente un gran relato), continuó (y no escindamos la Historia de la historia de la literatura, de la poesía: apenas el mundo se mueve, los versos se mueven tras él); La tendencia materialista, o más bien, el hecho de que un libro como La tendencia materialista pueda existir (más allá de la importancia que tenga en el futuro como objeto de la literatura) es la afirmación de que “la poesía de los 90” es un material que ya puede ser condecorado, de que “la poesía de los 90” ya es Literatura, de verdad.


Libro reseñado (datos bibliográficos)

Kesselman, Violeta, Mazzoni, Ana y Damián Selci (comps) La tendencia materialista. Antología crítica de la poesía de los 90. Buenos Aires, Paradiso, 2012.